La COVID-19 hizo que el 2020 fuera un año como ningún otro. La pandemia se propagó por el mundo e impactó todos los sectores de la vida social, desde las interacciones con nuestros seres queridos y amigos hasta nuestro trabajo y su organización. En ese sentido, los museos no constituyeron una excepción a estos cambios.
El Día Internacional de los Museos, establecido el 18 de mayo de 1977, por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), es una celebración que muestra su papel en el desarrollo de la sociedad y trata de situarlos como centro de preocupación y análisis ante los nuevos retos. Desde ese entonces, su popularidad no ha disminuido, a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia, que ha obligado a replantear nuevas estrategias para acercarse a los distintos públicos. De América a Oceanía, pasando por Europa, Asia y África, este día ha confirmado su fama, presencial y, más recientemente, de manera virtual. Hasta Cuba también llegaron sus ecos, sobre todo en las plataformas digitales.
Este 2021 se enarbolará el lema El futuro de los museos: Recuperar y reimaginar, en aras de promover la experimentación con los modelos nuevos e híbridos de consumo cultural, repensar la relación con las comunidades y reafirmar con fuerza el valor de estas instituciones para la construcción de un futuro justo y sostenible.
Con motivo de la celebración, a través de las páginas de Facebook de la OHCH se desarrollarán diversas iniciativas, la mayoría de ellas de forma virtual, tratando de que no se pierda la esencia y el magnetismo que inspiran los museos.
El 2020 y lo que ha transcurrido de 2021 han evidenciado que, ante la imposibilidad de realizar visitas presenciales a los museos y centros culturales de la OHCH, el público está ansioso por participar e interactuar con ellos y con sus colecciones, en los espacios virtuales.
Los especialistas y personal de apoyo que laboran en estos importantes centros culturales e históricos, están conscientes de que nunca es suficiente la interacción con la comunidad porque siempre habrá que trabajar para que ella se vea reconocida en sus inquietudes y gustos, para que sienta profundamente la necesidad de sentir suyo ese patrimonio tan rico que la rodea a diario, con el cual convive, y ha sido elogiado y galardonado por la Unesco debido a sus altos valores patrimoniales.
Los museos tienen hoy muchos retos, que van desde la actualización de las formas expositivas y su relación con el espacio. La mayoría de nuestras instituciones están enclavadas en edificios antiguos, muchos de gran valor patrimonial, por lo que deben ser respetados en su integridad arquitectónica; pasando por el uso y aplicación de tecnologías capaces de hacerlos más atractivos y educativos, así como de hacernos pensar y reflexionar sobre diversos temas. Nuestros museos son diversos, de manera que deben contribuir a aportar conocimientos, maneras de convivencia, respeto y cuidado del patrimonio, y, sobre todo, a elevar la sensibilidad; deben ser cada día fuente de conocimientos y ello supone poner a prueba la creatividad de los profesionales.
Y ahora, desde hace más de un año, en medio de esta inusual circunstancia, el uso innovador de la tecnología ha demostrado la capacidad de adaptación y evolución de esos centros, en estos tiempos de tantos desafíos. Con muy buen tino, los especialistas han irrumpido en las redes sociales, una herramienta poderosa que han aprendido a explotar para educar y entretener, y expandir la presencia de los museos en el ciberespacio.
Ante los nuevos retos de este mundo globalizado, se debe continuar reinventándose, buscar formas novedosas que nos acerquen más a los intereses de los diferentes públicos, para cumplir así ese mandato encomendado a los museos: al servicio de la sociedad. Conservar nuestra historia resulta indispensable para futuras generaciones.



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