Alejandrina: creando conciencia para no perder la sonrisa

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61be3b6b53340a546b937f0732d96c18.0Alejandrina es una mujer optimista y generosa. Para ella una sonrisa, un trato afable y una respuesta acertada son curas para grandes males. Ser gentil es una necesidad, no solo por lo que brindas sino también por lo que recibes: tranquilidad en tu corazón y la satisfacción de que, sin importar tu edad, debes crecer cada día como ser humano.

En estos tiempos, cuando la pandemia de la COVID- 19 cobra nuevos bríos, el trabajo se intensifica y el descanso ha sido relegado de su vida, casi en su totalidad. La mañana la sorprende desandando las calles del Consejo Popular número 5 del reparto Buena Vista, del cual es su Presidenta, apoyando en las pesquisas, requiriendo a los indisciplinados, educando y creando responsabilidad.

La labor no es fácil, desde temprano tienes que estar en la calle visitando a los vecinos, chequeando los casos vulnerables, alerta ante cualquier eventualidad para que no se vuelva a repetir un evento como el que tuvimos hace unos días”. Así se refiere Alejandrina al brote de casos positivos a la COVID-19 que afectó la circunscripción 33 y que conllevó a la demarcación de cuatro manzanas en Zona Roja. “Sin dudas, fue la indisciplina y el exceso de confianza lo que nos llevó a esa estresante situación. Cuando te enfrentas a algo así es que te das cuenta de que no podemos cansarnos de hablarle a la gente, de alertarlos, ¡no podemos descansar!

Como Presidenta de ese Consejo Popular, Alejandrina se mantuvo siempre al tanto de la situación y en la primera línea de combate ante la pandemia, al riesgo de su propia salud. Siempre pendiente de que se cumplieran los protocolos establecidos y de la atención a las familias aisladas no tuvo ni un minuto de descanso. “La preocupación no me dejaba dormir, por muy agotada que estuviera, no podía conciliar el sueño y cuando lo hacía me despertaba sobresaltada. No todas las personas entienden lo que significa ver a tus vecinos, a tu gente, en medio de una Zona Roja, sabes que están enfrentando un peligro potencial y no puedes hacer otra cosa que no sea brindar tu apoyo, ahora desde la distancia de una cinta roja”

Gracias al esfuerzo de muchos que, como Alejandrina, no dejaron solos a sus vecinos, la pandemia fue desterrada de su Consejo Popular. En el barrio quedaron los malos recuerdos y la experiencia para no volver a caer en las redes de la COVID-19.

Para Alejandrina la guerra no está ganada, pero ella confía en que con mayor responsabilidad y disciplina iremos arrebatándole pequeñas batallas a la pandemia hasta que solo sea un triste recuerdo. Mientras tanto, ella sigue recorriendo su comunidad cada mañana, chequeando a los vulnerables, conversando con su gente, creando conciencia para que la sonrisa no desaparezca de su rostro nunca más.