El próximo 8 de Marzo celebramos el Día internacional de la Mujer y siempre es bueno recordar que fue la notable feminista alemana Clara Zetkin, la que propuso en 1910 que ese día fuera proclamado como jornada de lucha para las mujeres trabajadoras de todo el mundo. Sin dudas, hemos alcanzado grandes conquistas y hoy las cubanas nos desempeñamos en disímiles profesiones, algunas tan complejos como el mundo de las ciencias. En Cuba más de la mitad de quienes se dedican a actividades de este sector son féminas. Ellas representan el 42 por ciento de los investigadores del país, entre titulares y auxiliares, y resultan mayoría en cuanto a categorías de especialización en tecnología de avanzada. Dentro de ellas destaca una mujer para la cual no existe otra definición que sea: excepcional.
Aunque en el plano personal conozco a la doctora Nora Orive Rodríguez, recurrí a internet para profundizar en su faceta profesional y dar con su nombre NO fue difícil. Encontré las revistas médicas de gran prestigio que publican sus estudios, su participación en eventos y congresos, los cursos y asesorías impartidos… en fin, Nora Orive me sorprendió mucho más allá de mi conocimiento sobre ella. Esta genetista consagrada es una mujer para admirar y agradecer, NO solo por la obra humana y altruista que realiza, sino también por ser una eterna inconforme que la lleva a planos superiores.
Entre las múltiples virtudes que la distinguen, su capacidad para unir y bien educar a su familia es un factor determinante en la vida de nuestra invitada de hoy. Nora es una esposa admirable, de esas que han estado siempre, en las buenas y en las malas, es una hija cariñosa y preocupada y una madre… bueno, una madre fabulosa. Y si de alguien se siente orgullosa es de sus hijas Niviam y Gretel, dos chicas estupendas que, desde muy jovencitas supieron labrarse su propio futuro. Para ellas, su madre, una mujer consagrada y sensible, es el mejor paradigma en sus vidas, no solo por la reconocida profesional en la que se ha convertido, sino también por sencillez, por su alma noble y eterno optimismo.
Llegar hasta Nora no es difícil, las puertas de su consulta siempre están abiertas para quien la necesite y su corazón siempre dispuesto a ayudar, a consolar, a otorgar esperanzas a la vida.




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