El 24 de febrero los complotados de Manzanillo, Bayamo, Jiguaní, Las Tunas y Holguín, así como el resto de la provincia acataron la orden recibida, y al grito de "¡Independencia o Muerte!" reiniciaron la lucha. Baire, pequeño barrio del municipio de Jiguaní, fue el lugar elegido para reiniciar la lucha, por lo que el Grito de Baire es sinónimo de 24 de Febrero de 1895. Antes de que finalizara el año, la guerra se extendía hasta el occidente del país: era inevitable la derrota del colonialismo español.
Después de varios años de organización vuelven los combatientes de 1868, de Céspedes, ahora con los “pinos nuevos” de Martí, quien en 1893 le escribe a Maceo: “Las manos las he tenido ocupadas desde entonces en una labor bestial y sin descanso,- en atender, de una tierra en otra, a lo grande y a lo pequeño-, en ir levantando, hombre por hombre, todo este edificio…”.
Los buenos cubanos retornan a la manigua dotados de una concepción integral, elaborada por el Maestro, que tenía como principio fundamental la unidad de los patriotas en torno a su único Partido Revolucionario Cubano.
El examen minucioso de los factores, que dieron al traste con la contienda de los 10 Años, demuestra que la división interna de las fuerzas sobresale como la mayor responsable del fracaso, conjuntamente con las indisciplinas de las tropas.
De esa última tentativa por la libertad de Cuba, en el siglo XIX, emana otra importante lección histórica: el valor de sobreponerse a las dificultades para saber convertir los reveces en victoria, porque a días del comienzo de la contienda, por una delación o imprudencia, desaparecen, en un instante, todos los esfuerzos organizativos de una década, sin embargo, la decisión fue comenzar con lo poco que quedaba.
El también conocido como Grito de Baire sigue siendo un vigente llamado por la defensa de la Patria hermanado a la lucha antiimperialista, por la comprobada convicción de que la anexión a Estados Unidos negaría a la nación y significaría perder la Patria.
El presente continúa reclamándonos otros 24 de febrero imbuidos en el mismo patriotismo martiano, consciente del peligro yanqui para Cuba y el Continente y convencido de que la integración latinoamericana es la única opción factible para enfrentar al Imperio.
Martí siempre vio la independencia de Cuba vinculada a la América y la necesidad de la unión de los países como contén al vecino ambicioso, por eso en su brillante artículo Nuestra América (1891), excepcional síntesis de la estrategia revolucionaria elaborada a lo largo de meditada acción política y cuidadoso pensar, sigue siendo hoy el mandato inconcluso a los latinoamericanos por su acertado pensamiento previsor de lo que pasaría sino atajábamos a tiempo el peligro yanqui.
El reto, en el nuevo Grito de Baire, es saber ser dignos de todos aquellos que cayeron por la Patria y Hoy como ayer los más selectos hijos de este pueblo están dispuestos a desafiar una vez más los elementos desatados y la fuerza superior del enemigo; para seguirlos derrotando, para seguir haciendo historia.